viernes, 20 de junio de 2025


EL PRIMER PASO


Puede que el espejo

sea el primer paso.


Puede que ese cristal inerte

sea una puerta,

un pasadizo hacia algún lugar

que dejamos atrás por insolencia.


Puede que sea una ventana,

una rendija o agujero

por donde colarnos.


Puede que el espejo

sea el primer paso

hacia otro estado de conciencia,

un peldaño más hacia

el conocimiento,

una línea recta hasta nosotros.


Puede que el espejo

sea el primer paso.

 

Luis Corrales  

Del libro "Sombras en el espejo" publicado por A.C. Letras Cascabeleras

Colección de poesía Así es la Rosa / 9

 

viernes, 4 de octubre de 2019

DISCUSIONES

Discuto a menudo conmigo mismo
sobre la poesía que quiero o debo hacer:
metapoesía, poesía de la experiencia o de la conciencia,
poesía social o revolucionaria, intimista o extrovertida,
desgarradora o liviana, sentimental o intelectual
o una mezcla de las dos.
Podría escribir poesía autobiográfica o inventada,
de amor o de humor, de vanguardia o de tradición.
Y ese diálogo me excita, y quizás haga un poco de todo ello
sin saberlo, porque, a fin de cuentas, escribo lo que aflora
de algún cajón intempestivo que no me deja dormir.
Siempre me soy sincero, aunque a veces soy ambiguo,
solo por gusto y no por decoro.
A veces mido, cuadro y estructuro, y las más,
me dejo llevar por el instinto.
A veces juego y me divierto, o me pongo muy serio
y estirado, grave y hasta subrayado.
Escribo lo que me gusta, lo que me preocupa o distrae,
y siempre hay alguna idea que me persigue,
como al barco las gaviotas,
hasta que arriba al puerto y lanzo mis palabras a la brisa,
como cenizas transparentes, como pedradas o rosas,
como espumas o cuchillos,
todo lo que viene después, ya no corre de mi cuenta.



Luis Corrales
del poemario "Sombras en el espejo", A.C. Letras Cascabeleras 2019

miércoles, 13 de marzo de 2019

EL ATURDIMIENTO


Al principio el gringo estaba tan aturdido
que no osaba sacar su libreta,
ni mucho menos escribir algo sobre ella.
Pero poco a poco fue ganando confianza
y haciéndose a la idea de que el avión
había ya aterrizado.
Los paisajes y las gentes que un día fueron un espejismo, 
ahora no cabía duda
de que todo aquello era real:
que el viento azotaba los cocoteros, era real,
que los mangos colgaban de los árboles
como bolas de navidad, era real,
que los escorpiones no eran fósiles, era real,
que el saguin saltaba intrépido
de rama en rama, era real,
que el agua es azul turquesa
y que los arrecifes de coral estaban al alcance de la mano,
que las calles de arena no eran una invención
de la noche sin farolas,
que los mosquitos no son una broma
y que es cierto que nadie me entiende.

Al principio el gringo no quería escribir,
no tenía nada que escribir
y ahora que el pasaporte duerme en un rincón,
se le ha desatado la lengua y la pluma.


O ATORDOAMENTO

No início, o gringo estava tão atordoado
que não se atreveu a abrir sua livreta,
nem muito menos a escrever algo sobre ela.
Mas aos poucos ele ganhou confiança
e dando-se conta de que o avião
já havia pousado.
As paisagens e as pessoas que um dia foram um espejismo, 
agora não cabia dúvida
de que todo aquilo era real:
que o vento chicoteava os coqueiros, era real,
que as mangas penduravan dos árvores
como esferas de natal, era real,
que os escorpiões não eram fósseis, era real,
que o saguin saltava atrevido
de galho em galho, era real,
que a água é azul-turquesa
e que os arrecifes de coral estavam ao alcance da mão,
que as ruas de areia não eram uma invenção
da noite sem iluminação,
que os mosquitos não são uma piada
e que é verdade que ninguém me entende.

No início, o gringo não queria escrever,
não tinha nada para escrever
e agora que o passaporte dorme em um canto,
tem-lhe desatado a língua e a caneta.

Luis Corrrales (del poemario bilingüe español-portugués "Un billete de ida y de vuelta")

lunes, 14 de mayo de 2018

LA HORA DE LOS RELOJES PARADOS

Deja la silla ahí sentada
y para el reloj que ya es la hora

¿la hora de qué?

pues la hora de los relojes parados.

Deja abierta la ventana
para que entre la noche
y esa cortina de aire
que está ahí fuera esperando,
dile a las estrellas y a los truenos
que pasen también,
que entren los barcos y las cataratas,
las nubes y las tormentas,
pero no dejes pasar, bajo ningún concepto,
las horas de los otros relojes.


Luis Corrales
(Del poemario "Monólogo a dos voces" Editorial SELEER, Málaga 2017.
Segunda Edición: Editorial Inexistente 2018)

sábado, 10 de junio de 2017

EL JARDÍN PROHIBIDO

Aquí conocí a una muchacha
tan hermosa
que mis ojos no podían creer
que fuera cierto.

Fue en este jardín que duerme
a la umbría de un palacio ingente
agujereado de pájaros.

En este rincón verdoso y oscuro
con nombre de mujer 
y aires de ciprés.

Nunca la melancolía de un lugar
destiló tan dulce miel
como los lucientes ojos claros
de aquella muchacha
que al besarla inyectó en mis labios
el néctar de la hiedra que trepa
iracunda hasta lo alto de la torre.

En aquel solitario jardín,
a la espalda de una plazuela
con nombre de santo y rincón de poeta
descubrí que enamorarse es tan fácil
como comenzar a sufrir.

Luis Corrales (del poemario "Entre la grietas" TAU Editores 2016)

domingo, 4 de septiembre de 2016

HE VENIDO

He venido hasta aquí para escaparme,
para acogerme a sagrado
y ocultarme en los más gozosos pasadizos

he venido hasta aquí para conocer al enemigo,
para ocultarme y sonreírle al destino

he venido hasta aquí para purgar mis
pecados y redimir mis faltas,
para encontrarme a salvo
y que nadie pueda detenerme como
a un criminal

he venido hasta aquí para quemar
vuestras sentencias
y equilibrar la balanza de la justicia

para juzgar a los que se creen a salvo,
aunque todos estemos
a un paso de la muerte,
y la suerte no dura para siempre

he venido hasta aquí para desnudar
Foto: David Manuel Alonso Rodríguez
a los hombres de negro
y prescindir de los intermediarios
ante sus señorías

he venido para romper
en vuestras propias narices
las montañas de papelorios
que justifican el sustento

he venido hasta aquí para derogar
las leyes, y comenzar limpios otra vez,
como tantas veces comenzamos

he venido hasta aquí para nada,
para lanzar mis quejas al aire, al sol,

a los pájaros y a las piedras calladas.


Luis Corrales
(del poemario "Entre las grietas" TAU Editores 2016)

domingo, 5 de junio de 2016

MONITO DE CIRCO (Victor Manuel Jiménez Andrada)

El mono solloza por una perla de sabiduría
con la que amordazar la médula de la risa,
el delirio del sistema métrico y el lugar
en el que anidan los fetos de la burla.

En el umbral embarrado de la desesperación
un plátano podrido no es consuelo
cuando por los vitrales del alma
se cuela un halo de pálido odio.

Y no hay peores cerrojos
que aquellos transparentes
que unen las cadenas alrededor del pescuezo
de una voluntad tallada
en papel de seda.


Victor Manuel Jiménez Andrada 
(del poemario Circo)


Pintura: El mono equilibrista (Mentor Blasco Martel)
http://blasco-mentor.fr/espagnol/peintures/cirque-premier/cirque-premier.htm

viernes, 13 de mayo de 2016

Verso (PABLO ANTONIO GARCÍA MALMIERCA)

Existe un verso alucinado
que cae sobre tu percepción.
Existe un verso sin imágenes
que apedrea tus sentidos.
Existe un verso psicótico
que agarra tus entrañas.

También, existes tú,
tu falta de claridad
tu ausencia de referentes
tu anfibología apresurada.

Ese vivir entre imágenes
ahuyentando las palabras,
ese huir de la cadencia
asaltando las formas.

Destruyes más que creas,
nombras más que defines.
Eres la catálisis
de la inmovilidad.
Eres la decantación de los referentes.
Eres…
la poesía que busco.



© Pablo Antonio García Malmierca

lunes, 9 de mayo de 2016

A quien deshizo el equipaje (JORGE SIXTO ARROYO LÓPEZ)

"…Y llegó el presente que se resistía a abrir la puerta."


Resuelto en el furgón de cola,

de un larguísimo mercancías,
cincuenta y cinco maletas,
-toda una vida-,
arrastrando estaciones,
bulto arrojado en un rincón,
con traqueteo noctámbulo
por el inmenso y dilatado
devenir de los paisajes
de la infancia hasta
el lugar onírico de hoy.

Postes, postes, postes,
de la línea telefónica,
blam, blam, blam,
las traviesas desgastadas
de la vida de hierro.

Suena distante
en sus sueños
"The childhood dream",
el piano planea bajo
mientras el tran tran
sin fatiga tozudamente.

Hace tiempo que partiste
de algún sitio.
La luz delicada y escasa
abre heridas mal cosidas
de la puertas desvencijadas.

Un saludo al borracho
de silencios y nostalgias
abandonado en su viaje
hacia el faro en la noche,
dominado por las imágenes
cuando cierras tus ojos,
cuando lanzas tu mirada
viene a ser lo mismo
al sentirse equipaje;
la vía la lleva dentro
de un tren kilométrico
hacia ninguna parte.

Y el teléfono en medio
del vagón de cola,
sin sonido,
sólo con preguntas,
sin respuestas.

Descorres el portalón
con dificultad.
Observas el cielo
de una pareja de aves,
planean muy alto en libertad,
donde la piedras no alcanzan
y lo sueños se hacen realidad.

Sentirte maleta a veces
conviene porque alguien,
sin que la busques,
pondrá toda la ropa
de su interior en orden.

Y será el momento
de disfrutar de la música
de sus manos en paz.

Desciendes en el destino:
estación AHORA.
El agua tibia en los hombros
enjabonas el pasado,
aclaras el vapor del presente.
El interior de la maleta
sosegado en sus perchas,
la brisa agita las cortinas,
tumbado a su lado conversas.


Jorge Sixto Arroyo López

lunes, 25 de abril de 2016

ástin mín (María Sotomayor)

Yo también voy a construir un castillo
un pulso de azucenas
y jardines que aparecen en el hombro

un castillo donde soltarme el pelo de repente
y que todas las palabras cayeran de pronto

pero si crecieras en ese castillo
con cosas grandes que se encienden en el tacto
y salen asustadas en algún momento
saludaré a los planetas para leer tu nombre
y dar las gracias por el paisaje tan verde
y saludar como hacen las personas grandes
de derecha a izquierda a través de los hombres que cantan a coro

te haré un castillo
que será una aldea con sus aguas suaves y violetas
y nunca tendrás sed, porque toda la humedad estará en el vegetal
y bajo la lengua, alfombras de terciopelo que simulen fuentes y raíces

y apareceré en el último suspiro de una flor temblorosa
desconocedora de su edad pero descendiente de los árboles
y todas las horas bajarán al oír tus ojos
como piedras lanzadas desde el cielo más alto de los vivos

y yo, seguiré haciéndote un castillo donde el invierno sobresalga
y mi corazón sea la lágrima gorda de siempre
donde las panaderas hagan panes con las manos
como hijos quisiera hacer yo
y los vientos un juego de luz gastada y melancólica

¿dónde está la estela del siglo?
¿dónde el rojo confundido con blanco?

Voy a hacer un sollozo con forma de castillo para que entren todas tus cosas
y pensar que un día fue dulce comprender todos los sitios de los nidos

la hora de los pechos sobre los puentes y su frío.


María Sotomayor

Poema publicado en: http://mariasotomayor.blogspot.com.es/

viernes, 15 de abril de 2016

UN PASEO EN UNA TARDE GRIS (Vicente Rodríguez Lázaro)

La tarde se despliega lentamente
acostada entre nubes de nostalgia,
grises como los pensamientos tibios,
bordadas en un cielo de cantuesos
que se adueña de sendas agostadas
barridas por un viento de fracasos.

Las nubes desparraman sus misterios
por los duros rincones del declive,
lo llenan de lamentos muy ceñidos
a los hábitos fríos del secreto
a las fuertes pisadas adheridos
que se adueñan del íntimo paisaje.

Un simple deambular en tarde gris
nos lleva a las esferas del ensueño
que se refugian en el limpio abrigo
oculto entre los recios matorrales.
Y no es la sombra del fugaz desprecio
el camino a seguir por nuestros cuerpos
al devorar los páramos secretos
que nos transportan al final del deseo.

Conforme recorremos la distancia
que separa el lejano nacimiento
del forzado y seguro desenlace
vamos acomodando nuestro ser
al complejo polígono de aristas
que dibuja el perfil de la existencia.

Así es nuestro reflejo en el cristal
que presenta con brillos de ilusiones
los rostros habitados por mentiras
que se aferran al sol de nuestros ojos,
donando hábitos a la sinrazón
de los sutiles dogmas envasados
por indignos sicarios del oprobio.

La tarde en gris vestida es tentadora
para que muestre tanta sangre el gozo
por discurrir en plena libertad
entre fluidos canales de batalla
que trazan en los nervios horizontes.

La tarde en gris vestida es persistente.
Absorbe nuestras ásperas visiones
y las disuelve en la tupida celda
de los nimbos oscuros que la visten
para enterrarlas cerca del olvido.

La tarde en gris vestida es decisoria.
Alivia los espíritus cansados
de todos los viajeros de este mundo
que estamos condenados a pisarlo
desterrando muy lejos las cadenas
que intentan constreñir nuestros progresos
hacia el último viaje dirigidos.

La tarde en gris vestida siempre acoge
la serena belleza del crepúsculo
que tiñe de carmín iluminado
tantos vanos afanes de esperanza
por limpiar de reveses la andadura.

Las nubes se terminan esfumando
en la línea precisa del recuerdo
aguardando el final de nuestros pasos.

Vicente Rodríguez Lázaro


Fotografía de Jesús de la Montaña Cid https://www.facebook.com/jesus.delamontanacid?fref=ts 

viernes, 8 de abril de 2016

FRÁGILES (Angel Manuel Gómez Espada)

Frágiles,
Como nunca antes lo habíamos sido,
Nos deslizamos por una fina capa de hielo
Que se expande como tormenta de invierno,
Vislumbrando un horizonte escrito en blanco y negro.
Los patines son de escarcha y de rocío.
Bajo nuestros pies, el sueño que fue Atlántida
Nos aguarda con los brazos abiertos.

Angel Manuel Gómez Espada


De Los hijos de Ulises (Le Tour 1987).
[Recogido también en la antología Desde el mar a la estepa (Chamán Ediciones, 2016)]

jueves, 7 de abril de 2016

DON QUIJOTE (Pilar Alcántara)

Vivieron hace muchos años
en un lugar de la Mancha
dos famosos personajes:
Don Quijote y su escudero,
al que llamó: Sancho Panza.

Don Quijote era delgado,
soñador y aventurero
quería ser caballero
de los llamados andantes
y a su caballo le puso
como nombre: Rocinante.

Su amada era una muchacha
que a él no le parecía fea
sino hermosa cual princesa
y la llamó: Dulcinea.

Don Quijote y Sancho Panza
vivieron aventuras grandes,
¡peleando con molinos
que parecían gigantes!

Todo esto lo escribió
desde su imaginación
y en una novela grande
un escritor español:
Nuestro Miguel de Cervantes.


(Pilar Alcántara. Marzo de 2014)

martes, 5 de abril de 2016

DUERME UN HOMBRE EN MI PUERTA (Patricia Amigo Lorido)


Duerme un hombre en mi puerta:
nadie lo mira.
Me adorno la tristeza.
Me cae sobre la frente una ramita
y se me vuelve enredadera.
Alumbra las penas cotidianas
que me guardan las pupilas.
Cuelgo en la ventana una bufanda:
el peatón aminora la marcha.
Un ojo de avestruz me jura
que nadie nos verá si no miramos.

Patricia Amigo Lorido



lunes, 4 de abril de 2016

LUZ ENTRE LA NIEBLA (Demetrio Alonso Izquierdo)

He pasado meditando,
junto al banco solitario,
la farola rota,
y la hierba seca.

Esa tarde tan oscura,
buscaba tu memoria entre la niebla.

Te vi sentada junto al río,
leyendo el paso del agua
sin mover la cabeza.
Con los ojos hundidos,
abrazando un libro de poemas.

Te vi,
hasta que la luz entre los árboles,
iluminó tu ausencia.


Demetrio Alonso Izquierdo
de su libro de poemas “Sueños y Nostalgias”

jueves, 31 de marzo de 2016

SONETO A MIGUEL HERNÁNDEZ (Jorge Galán)

Del que se hace, del que se siente, del que se escribe,
del que mienten que el bonito fue un primero.
Del que sólo logras dar si lo recibes,
del que no le pidas peras, si da “peros…”

Del que no se guarda para cuando no haya,
del que sabes de verdad si es verdadero.
Del que dice, si te vas, que no te vayas,
del que no tiene mitad porque es entero.

Del que obliga a los que escriben sobre él,
al dictado de ese “rayo que no cesa”
las palabras que rebosan sus tinteros...

Mi avariciosa voz no las encuentra, Miguel (*),
lo grita, lo sufre, lo confiesa...
Y de tu almendro de nata las requiero...

                                                   (*) Miguel Hernández

Jorge Galán

miércoles, 30 de marzo de 2016

BENDITA LOCURA (Francisco Bermejo)

Siento la necesidad,
bendita necesidad,
de llorar en tinta mi destino,
lamer las heridas provocadas
por constantes caídas
desde el más alto escalafón de mi locura.


Vacías siluetas de amor
irrumpen en mis sueños
convirtiendo en pesadillas
las noches de mísera oscuridad,
destellos de luz homicida
rasgan mi piel para sabotear mi corazón,
maldito espíritu errante
forjador de delirios ilusionista
sin varita ni chistera.

Y me incorporo,
me siento empapado en el lecho que me acoge,
gritos desgarradores de lobos hambrientos de vida
se clavan como cuchillos en mi sien adormecida,
mis manos huyen de sus dedos,
mis dedos se quiebran rígidos,
mi alma incorrupta escupe sudor de soledades,
arrogante, traidor titiritero que caminas
por un alambre sostenido por el miedo infame,
deja que descanse y que mi voz,
que mi voz sea mi consuelo.

Francisco Bermejo